Por qué ‘Cats’ se ha podido modificar después de su estreno: así se proyectan las películas hoy día en salas de cine

Por qué 'Cats' se ha podido modificar después de su estreno: así se proyectan las películas hoy día en salas de cine

Se puede decir, con cierta ironía, que ‘Cats’, el desastre de taquilla inspirado en el mítico y popular musical de Broadway de Andrew Lloyd Webber, ha sido pionera en muchas cosas. Por ejemplo, en haber modificado sus efectos visuales después de haber sido estrenada. Una postproducción que se adivina caótica (el director declaró que no estuvo terminada hasta el mismo día del preestreno) y la imposibilidad de renunciar a una fecha de estreno marcada a fuego (nada menos que el mismo día que ‘Star Wars: El ascenso de Skywalker’) llevó a los cines una versión de la película con fallos en los efectos digitales.

Entre los más notorios, planos de Old Deuteronomy, el gato al que da vida Judi Dench, donde se veía la mano de la actriz con su alianza. Uno de los muchos fallos derivados del mismo diseño de estas extrañas quimeras que protagonizan la película y que se distancian de los felinos originales, peludos, coloristas e influidos por la entonces omnipresente estética aerobic a lo ‘Flashdance’. Universal hizo balance de daños y decidió que había que distribuir una versión corregida de la película.


De esta forma, el mismo día del estreno envió a salas de todo el país una nota en la que se avisaba que en los próximos días les llegaría una segunda versión de ‘Cats’ que sustituiría a la primera. Una decisión insólita en el mundo del cine comercial, mucho más en una película de esta envergadura. Y sobre todo, impensable hace solo unos años, cuando los estrenos se distribuían en enormes latas de película que llegaban a cada cine por medios de transporte convencionales y se almacenaban de forma no muy distinta a como se hacía con libros en una biblioteca.

Con la llegada del cine digital el pesado soporte físico desapareció, pero la distribución de ‘Cats’ y su cambio «al vuelo» nos ha dejado la duda de cómo llegan exactamente las películas a las salas. ¿Se las bajan de Internet? ¿Llegan en un disco duro encriptadísimo? Un poco mezcla de todo, la verdad. Así es la distribución cinematográfica en estos momentos que vivimos, francamente algo convulsos, para las salas de cine.

Del estudio al proyector

Para empezar, lo más básico: el DCP (Digital Cinema Package) es como se conoce al estándar de proyección de cine digital. Nos cuenta Nacho Estrada, operador de cabina en la Filmoteca Nacional, que «es la película en formato físico, que suele venir en un disco duro». El DCP se complementa en los cines más grandes (es decir, de más de dos o tres salas) con un «satélite», una especie de red para compartir contenidos, pero muy potente. En esa red las distribuidoras cuelgan las películas y las salas las descargan para los proyectores.

Este DCP se lleva a una especie de rack, «un ordenador muy potente donde reproduces la película y que puedes mandar a cualquier proyector que haya en el cine». Pero, ¿cómo ha funcionado el cambio de versión de ‘Cats’? «Lo que me imagino (porque es la primera vez que se hace con una película profesional) es que, simplemente, habrán subido a ese «satélite», a la red, la nueva versión». Lo único que habrán tenido que hacer las salas estadounidenses es borrar la que ya tenían descargada y meter la nueva versión,, esa ‘Cats v.2’. Tan inmediato como colgar algo en Internet para que alguien se lo descargue a kilómetros de distancia.

En España todas las operaciones se hacen en una plataforma que se llama Smartjob, y la descarga de la película no implica que se pueda proyectar. «Las películas vienen encriptadas, y para poder proyectarlas hace falta lo que conocemos como un KDM, un fichero que desencripta la película«. Ese archivo indica la referencia del proyector, para que esa película no se pueda proyectar en otro sitio. Por ejemplo: CINESA pide a Warner el KDM para proyectar su última película en las salas 1, 2 y 3 de un cine específico, y la distribuidora manda el código de desencriptación exclusivamente para esos tres proyectores.

Pero la situación va cambiando según las salas se adaptan a estos nuevos procedimientos: «A día de hoy, con grandes estrenos tipo ‘Star Wars’ se mandan claves abiertas que permiten proyectar en un número determinado de proyectores y que facilitan que las salas contraprogramen, o reaccionen a cómo programan los competidores«.

Las películas vienen encriptadas, y para poder proyectarlas hace falta un KDM, un fichero que facilita la desencriptación

Los cambios con la llegada del formato digital son obvios, porque en los tiempos del celuloide cambiar de sala un proyector de 35 mm no era tan sencillo. Esas claves KDM también desencriptan, en los casos en los que los llevan incluidos, archivos de audio para la versión doblada, o subtítulos.

El sistema tiene sus limitaciones, por supuesto: «No puedes proyectar mientras estás descargando, no puedes hacer streaming, por así decirlo». Así que lo que se suele hacer en muchas salas es dejar descargando por la noche la película y al día siguiente, cuando se tiene la orden de proyección con todos los contenidos que hay que proyectar en la sesión, trailers y contenidos comerciales incluidos, se recupera el archivo.

El futuro de las proyecciones

Por una parte, el caso de ‘Cats’ ha estado singularmente mal gestionado por lo que ha tenido de atropellados cambios poco después del estreno, con toda la complicación que supone la imposibilidad de cambiar la fecha prevista para una época copada de estrenos como la Navidad, y quizás el pánico a transmitir una imagen desastrosa que al final no se ha podido evitar. Queda ver si Universal es capaz de jugar la carta de la película de culto y volver esa mala prensa en su favor.

4k Proyector digital 4K

Pero en cualquier caso: ¿abre ‘Cats’ un camino para el futuro en el que la película estrenada no sea sino una primera versión abierta a cambios? «Esto no es un DLC de videojuego, como se ha dicho, pero se podría llegar a eso. A que la productora distribuyera un archivo similar al que tienes con programas informáticos como los de Adobe: tienes un Photoshop que se comunica con Premiere, que se comunica con un After Effects». En el futuro se podrá descargar cada vez no una versión nueva de la película completa, sino «un «parche» que arregle los fallos en los efectos, rehaga el montaje, etc. Esto muy a la larga, cuando la tecnología sea lo suficientemente rápida».

El sistema también plantea algunas dudas acerca del futuro de la proyección comercial. Desde un punto de vista laboral, es obvio que «la figura del proyeccionista tradicional ha desaparecido. Ahora lo que se necesita es un técnico informático que sepa algo de cine». Es decir, una especie de proyeccionista 2.0 que se defienda con cuestiones informáticas a la vez que tiene conocimientos de gestión de la tarea de proyectar películas. Pero esto también tiene los días contados, ya que, en una opinión que no es para nada única, Estrada nos dice que «las salas de cine ya se quedan para cuatro personas salvo que sea una película-evento».

Por tanto, los estrenos corren el clarísimo destino de seguir al resto del cine: la exhibición doméstica como fin último: «Ya lo decía Spielberg, va a llegar un momento en el que vamos a tener cine de estreno en casa. La distribuidora te mandará un código con el que descargar una película y funcionará un número limitado de horas. Lo estamos ya viendo con plataformas de streaming, pero esto va más allá, es disfrutar de ‘Star Wars’ el mismo día del estreno». Un futuro cada vez más competitivo, inmediato y con menos tiempos de espera entre la producción y el consumo doméstico.


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Xataka

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John Tones

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